
Ofuscado, Ser Marios no tenía intención de permitir que se le humillase de ese modo y lo que era peor, que una de las familias del Consejo tuviese como líder a un repugnante vampiro.
Darkan sopesaba las consecuencias que tendría acusar a Lord Tarus, y Semy Nandar presionaba para ir y acabar con aquel antro de maldad que era la mansión Asjros.
Esperaron al día siguiente y pensando que la luz del sol les haría un favor, se pertrecharon e "irrumpieron" (esa sería la palabra) en la casa de Lord Tarus... para encontrarse con una tropa de la guardia personal del Hulorn. ¡Oh sorpresa! Lord Tarus había recibido la visita de la condesa Mirabeta, la hija mayor del Hulorn.
Dadas sus claras intenciones violentas, el Capitán Narve, se vió obligado a pedirles explicaciones. Ellos acusaron delante de todos a Lord Tarus, que recibió amablemente a los invitados, lévemente herido (según él por una caida a caballo la noche anterior) y que incluso se expuso a las pruebas de ponerse brevemente a la luz del sol. Eso desinfló a Marios y a Semy, que tuvieron que abandonar el lugar ante los improperios soltados por la refinada condesa que aún se preguntaba cómo podían acusar a su amigo de ser un engendro de la noche.
Cuando regresaron a casa, más problemas. El carruaje de Lord Talendar y algunos soldados de libreas rojas y blancas, estaban siendo atendidos por Charles. El abuelo en persona se había desplazado junto con su nieta a la mansión para saludar a Marios y hacerle una interesante oferta a Darkan: que fuese su guardaespaldas personal y asistente.
El mulhorandí quedó sorprendido, pero el temor que le inspiraba el "abuelo" y las promesas de riqueza y comodidad le tentaban. Se lo pensaría.
Intranquilos todos, aquella noche fue muy calurosa. A la mañana siguiente una gran columna de humo se alzaba en lo que eran las obras del templo de Tymora. Un gran "nooo" salió de la boca del sacerdote, que descargó sus iras contra Lord Tarus ¿quién si no? En la escena del crimen encontraron un extraño antifaz y los restos de Vargol, el contacto de Marios y empleado de Darkan.
No había duda...había que acabar con Lord Tarus Asjros.
Decididos a ir mejor preparados, emplearon todos sus recursos. En el Sanctasanctórum del Pergamino descubrieron que el "joven" Tarus tenía casi un siglo de edad, y que era el único heredero desde que su padre, nacido 200 años atrás desapareciese de la escena política y comercial dejándoselo todo.
Sabiendo que su honor dependía de aquello pero que deberían afrontar las consecuencias, el grupo entró por la fuerza en la mansión de Lord Tarus. Pero si esperaban encontrarlo desprevenido es que sabían poco de los vampiros. Lord Tarus tenía de rehén a la condesa Mirabeta, a la que había transformado en un engendro bajo su voluntad.
Ni siquiera eso detuvo el Arte de Semy, que atrapó a la joven, destruyéndola mientras el vampiro Tarus, a punto de ser destruido huyó por los agujeros que perforaban la mayoría de las habitaciones de la mansión. Durante el combate, imprecó a Marios diciendo que la unión hubiera sido provechosa, que sólo quería una de las azuritas que había encontrado, y que si fracasaba su asiento en el Consejo sería para Lord Talendar.
Un nuevo poder apareció en las sombras. El primo de Ser Allister Talendar, ausente durante meses, se había convertido también en vampiro. Con el poder de su mente, sedujo a Darkan para que cayese en sus redes y le conminó a defenderle.
Decididos a acabar lo que habían empezado, los héroes recorrieron la casa y hallaron la puerta secreta que llevaba a una bien protegida cripta dónde Tarus y sus secuaces mantenían aún vivo a su padre por afán de sadismo, otro vampiro que no dudaron en destruir en una fuente cercana. Las trampas mágicas no pudieron con ellos y finalmente Darkan consiguió acceder al lugar de descanso de Tarus. Con parsimonia y elegancia, acabó con la no-vida del vampiro separándole la cabeza del cuerpo.
Mientras, Marios y Semy Nandar, habían quedado atrapados en una sala con un portal mágico y una serie de mapas que indicaban posiciones estratégicas de las Máscaras de la Noche en todo Faerûn.
La guardia de la condesa había llegado por fin hasta las criptas y la buscaban desesperadamente; al frente el Capitan Narve, que los acusó de asesinato. Marios y Semy explicaron en un tenso momento cómo Tarus había acabado con Mirabeta y ellos lo habían seguido hasta aquí.
Narve (en realidad un agente de los Cuervos Argénteos) decidió permitirles salir del complejo, sobre todo cuando éste empezó a derrumbarse.
El último en escapar fue Darkan, que con parte de las reliquias familiares del vampiro huyó en el momento justo en que las catacumbas de la familia Asjros se derrumbaban, tragándose la mansión y dejando una enorme nube de polvo...